domingo, 17 de marzo de 2013

La última primera vez





Pau: _ Podés dejar de reírte Negro, no me estás ayudando así – ultimé a mi primo que desde hace rato se divertía a costas de hacerme burla.


Juampi: _Estás embobada Pocha, nunca te vi así. Cómo no me voy a reír? – Respondió desentendido mientras se paraba de su silla y dejaba una torpe caricia en mi cabeza, que más que caricia, batió todo mi peinado.


Agarró el mate que estaba en la mesa y mientras yo leía un nuevo mensaje que llegaba a mi BBM, él ponía nuevamente la pava para la 3era ronda de la tarde.


Pau: _Te juro que no se qué hacer… me siento una pendeja.


Juampi: _Por enésima vez te lo pregunto: Por qué tan insegura?


Pau: _ni yo lo sé. Es todo tan raro que no puedo explicarlo. 


Juampi: _confiás en él? – y me lo preguntó estudiando cada gesto de mi cara.


Pau: _sí…. bah… no es desconfianza lo que siento…


Juampi: _y qué sentís? Por qué tantas vueltas?


Pau: _es que no se Negro. Por empezar nunca estuvimos solos… 


Pude notar como mi primo achinaba los ojos intentando entender y me vi obligada a dar más detalles y explayarme más en mi explicación.


Pau: _ me refiero a una salida. Nunca salimos solos… obviamente que estuvimos solos hablando, en algún pasillo, en algún camarín… o que en alguna reunión nos apartamos y hablamos solos, pero nunca se dio que estemos solos – solos… 


Juampi: _más a favor del pibe Pocha… no te parece que sería piola que se encuentren en algún momento los dos solos fuera de Ideas o del resto del grupo?


Pau: _obvio que sí Juampi, pero no sé si es el momento – respondí cargada de ansiedad y del nerviosismo que me producía tan sólo pensar en ello.


Desde hacía unos días Pedro buscaba ocasiones para encontrarnos y salir solos a algún lado y siempre yo terminaba encontrando excusas para no tener que decirle que sí. No es que no quisiera, es que moría de nervios por no saber cómo manejar ni la situación ni la relación.


Mi primo al escuchar mi vaga respuesta revoleó los ojos en señal de desaprobación y se mordió el labio inferior mientras negaba con la cabeza.


Pau: _estoy infumable, ya lo sé.


Juampi: _yo no sé todavía como el pibe insiste… hay que darle el premio a los huevos de titanium.


Pau: _eu, soy tu prima, tendrías que estar de mi lado – reclamé algo celosa.


Juampi: _gorda estoy siempre de tu lado, pero no soy ciego. No podés negarme que el tipo viene haciendo un laburo fino impecable. No se cansa, no se desmotiva, se la juega en público… y vos le tirás media señal de humo a  lo lejos cuando te pinta… Por más minón o mujer maravillosa que seas… otro en su lugar ya hubiera desistido.


Pau: _bueno si de verdad me quiere, tendrá que fumarse mi inseguridad, manejarse con mis tiempos. – dije en tono caprichoso, ya que me molestaba que cualquiera me marcara o cuestionara mis comportamientos.


Juampi: _no te abuses Pocha – cargo nueva yerba en el mate, sacó la pava del fuego y volvió a sentarse frente a mí en la mesa trayendo todo – relajate gorda, permitite conocerlo más.


Mientras me perdía en las palabras de mi primo recibí otro mensaje al chat de BBM


PP: Estoy saliendo de Ideas. Me voy a casa a hacer tiempo hasta el vivo de la noche. Si ya estas verde de tanto mate con tu primo y tenés ganas de vernos un rato, avísame. Estás cerca, no tenés demasiadas excusas esta vez.


Pau: nunca te puse excusas, en todo caso te di razones.


PP: ok. Entonces te voy a enumerar todas las razones por las que creo que hoy es el día ideal para vernos:


1.      Estas cerca – no tenés que atravesarte toda la ciudad, como me decís siempre.

2.      Ensayaste temprano – No tenés que salir corriendo a tu casa a ducharte y cambiarte.

3.      Es temprano, precisamente las 18.45 hs – Todavía no deberías morir de agotamiento o sueño.

4.      No bailas en el vivo de la noche – por lo que no hace falta que concentres.

5.      Sacaste un puntaje excelente en la ronda – sabés que no estás sentenciada en este ritmo.

6.      No estás con Moro – no estás apurada porque tiene que comer.

7.      Tu quebradura está casi soldada – ya no estás molesta con los dolores ni de mal humor.

8.      Me extrañas – no sé si tanto como yo a vos, pero dejame soñar que sí.

9.      Morís de curiosidad por conocer mi casa – y esta no sé si es una razón que me juega a favor porque te vas a llevar tremenda desilusión…

10.   Te quedaste sin motivos o razones válidas, a partir de ahora sí podríamos llamarlo excusas.


Terminé de leer todas las razones que me enumeraba Pedro y mordí mi labio. Quedaba más que claro que no aceptaría nuevamente un no como respuesta… 


Todas esas excusas había utilizado yo con él? Viéndolas en una lista, me daba ternura por él y vergüenza por mi… no podía ser más chiquilina. En cualquier momento me mandaba a la mierda y con motivos.


Juampi me vio tan concentrada en el celular que me lo arrancó de las manos para leer y entender mejor el por qué de mi gesto.


Juampi: _ te das cuenta que estás a un paso de coronarte como “la histérica del año”, no?


Pau: _no quedo como una regalada si voy? – pregunte con un dejo de inocencia y buscando complicidad masculina.


Juampi: _regalada Pau? El pibe la viene remando en gelatina hace meses… qué más necesitás que haga?


Y de golpe saqué coraje de no sé dónde y dejándome llevar por el impulso de sentirme desafiada a demostrarle a mi primo, a Pedro y principalmente a mí, que yo no era ninguna histérica, sino que se trataba de tiempos, respondí su mensaje.


Pau: teniendo en cuenta que tengo esas 10 razones. En 10 minutos estoy en tu casa.


PP: Perfecto. El edificio ya lo conocés. Depto 9 A o avísame cuando llegues que bajo a abrir.




No sabía muy bien cómo había sucedido pero finalmente Paula había accedido a vernos solos y a venir a casa. 


Cuando se lo dije y la chicanee por mensajes durante el día, lo había hecho sin demasiadas esperanzas de que accediera… con todas las ganas, pero sin imaginar que finalmente se concretaría, y ahora que me había dicho que sí… quería hacer un pozo en la tierra y esconderme.


Mi casa era un caos. Desordenada, desarreglada y algo sucia. No estaba para recibir visitas, pero mucho menos si se trataba de ella. 


No quería que la primera impresión fuera tan desastrosa. De por sí estaba un tanto acomplejado o enroscado con que mi casa no estaba cerca de parecerse o estar al nivel seguramente de las casas de sus amigos y mucho menos de los tipos con los que había salido.


Hice un paneo rápido para decidir por dónde empezar a ordenar y limpiar y me sentí más rata y desamparado que nunca. 


Mi departamento, como clásico depto de soltero principiante, era de lo más simplón, súper despojado, cero decoración, y sin ningún toque femenino.


Encima hasta había heredado muebles horribles que ya estaban en el depto cuando lo alquilé y era medio un rejunte de cosas que nada pegaba con nada.


Sólo a mí se me ocurría invitar a Paula Chaves a mi cueva intentando buscar un primer momento de intimidad.


Mi depto de romántico no tenía nada. Y el tiempo no alcanzaba siquiera para intentar disfrazarlo…


De golpe me arrepentí de haberme hecho el canchero y apurarla a ella para que me dijera que sí. Cuando yo pensaba en una salida solos, imaginaba llevándola a alguna lugar lindo, reservado… donde pudiera generarse un clima más intimista… pero nunca había pensado que ese lugar fuera mi casa.


Aunque también habíamos hablado de lo difícil de salir y no sentirnos observados… ya que de golpe cuando salíamos a la calle sentíamos cientos de miradas puestas en nosotros, no era fácil crear intimidad así.


Sacudí mi cabeza y me puse en acción. Si Pau estaba viniendo para mi casa, era porque así tenía que darse. Agarré las zapatillas que estaban desparramadas por la habitación y las tiré en el hueco destinado a los zapatos… la ropa desordenada la hice un bollo y la llevé al lavadero.


Emprolijé la cama en la que había estado tirado viendo tele hasta recién y me encaminé al baño a revisar que estuviera en condiciones.


Cambié la toalla de manos por una limpia, chequeé que hubiera papel… y de golpe empecé a repasar mentalmente esos detalles que mi madre cuidaba cada vez que a casa venían visitas…

Lave los vasos sucios que tenía en la pileta y hasta pasé un trapo por la mesada.


Tenía cervezas, fernet y alguna coca para convidarle.

De casualidad habían venido los chicos antenoche a casa y habían quedado quesos y cosas para una picada. Aunque estaba convencido que Pau no querría nada, más viniendo de merendar con su primo.


El living estaba colapsado de boludeces fuera de lugar… en realidad nada tenía lugar, porque prácticamente no tenía muebles…

La mesa estaba acaparada por unos monitores y la computadora, con la que editaba y armaba videítos por hobby.


La mesa ratona llena de ceniceros, puchos, llaves, controles, billetera y todo lo chico y suelto que andaba por ahí…

El sillón tenía un estampado de flores horrorosas y una funda puesta por la propietaria, que parecían de la época de mi bisabuela… 


Caí de golpe en la cuenta de la poca onda que le había puesto a mi casa. Desde que me había mudado, ni una foto, ni un adorno… no le había puesto nada de nada.


De golpe me acordé de una colcha que me había regalado Caro para la cama, y corrí a sacarla del placar… era ideal para cubrir el sillón y que no se viera tan deprimente.


Acomodé el bolso con el que iba y venía de mármol debajo de la cama… escondí algunas porquerías más que no debían estar a la vista y aproveché a cambiarme la remera por una camisa, luego de asegurarme de oler bien. Me coloqué desodorante y perfume, peiné mis pelos como pude y revisé que todo estuviera al menos presentable.


Por último abrí de par en par las ventanas por si había olor a encierro, me acordaba que era lo primero que hacían mis hermanas cuando venían a darme una mano, y suponía que por algo era… aunque yo no me diera del todo cuenta.


Recordé unos inciensos que alguna vez alguien me había regalado y comencé a buscarlos para encender uno.


Me encontraba revolviendo los cajones de la cocina, cuando escuche sonar mi celular.


PP: _ya estás abajo?


Pau: _sí, estacioné a la vuelta, sabés si se puede dejar el auto ahí?


PP: _por donde está el gimnasio?


Pau: _no, ahí no había. Lo tuve que dejar sobre Dorrego.


PP: _Perfecto, ahí no hay problema. Ya bajo.


Pau: _dale, te espero. Estoy por cruzar Luis María Campos.


PP: _bueno no te me distraigas y mirá bien que en esta esquina vienen autos de todos lados. 


Pau: _Está bien que las modelos tengamos fama de huecas pero creo que cruzar una calle me sale bien. Esa lección la aprendí.


PP: _no te lo decía por modelo ni por hueca, como sos eh? Te lo decía porque venís hablando conmigo y seguro estás distraída… cómo te gusta saltar eh? Besos… me meto en el ascensor.




Con qué necesidad le había contestado así a Peter? Él siempre buscando la forma de cuidarme, de hacerme sentir especial y yo siempre reaccionaba a la defensiva.


Tenía que cortarla con esa mala costumbre mía. 


Guardé el celular en la cartera, esperé que el semáforo me habilitara y crucé la calle mirando atentamente para todos lados. 

Era verdad que esa esquina era puntualmente peligrosa y los autos y colectivos aparecían de donde menos lo esperabas.


Llegué a la entrada de su edificio y por la puerta de vidrio pude ver como bajaba del ascensor y con una sonrisa se acerba a abrirme.


PP: _Bienvenida – dijo estampando un sonoro beso en mi mejilla al mismo tiempo que me daba uno de esos abrazos tan frecuentes entre nosotros. – qué lindo que aceptaras vernos.


Y no pude evitar sonreír al ver su carita de felicidad que me inundaba de ternura. Por momentos Pedro se volvía un nene tímido y esa faceta suya me podía al extremo.


Pau: _ me diste 10 buenas razones, además te lo debía. No podía volver a decirte que no y que todos sigan diciendo que te histeriqueo.


PP: _ olvidate de todos Pau. Acá estamos vos y yo – me dijo tomándome por la cintura y acercándome a su cuerpo para terminar dándome un pico. Un rico y sentido pico.


Y esa frase era todo lo que yo necesitaba escuchar para terminar de relajarme y entregarme al momento. 


Todo el viaje en ascensor lo hicimos con una sonrisa. De vez en cuando nuestras miradas se cruzaban, y las mariposas en la panza sacudían a full sus alas haciéndome sentir ese cosquilleo que solo Pedro me despertaba.


Antes de abrir la puerta de su casa se dio vuelta y me dijo algo tímido…


PP: _Hice lo que pude en 10 minutos, mi casa se parece más a una guarida que a un castillo.


Pau: _mejor, los castillos siempre me resultaron grasas y lo reo más atractivo – y le guiñe un ojo para que se relajara. 


Ingresamos a su departamento y la luz del atardecer le daba un tono amarillo rojizo y misterioso. 


PP: _pasá, ponete cómoda. Querés tomar algo? – dijo algo nervioso y de forma atolondrada, mientras tiraba las llaves sobre la mesa ratona y se dirigía a la cocina.


Me acerque a la ventana que estaba abierta y salí al balcón. Se alcanzaba a ver el tránsito de esa esquina y a mucha gente ir y venir. Era una avenida muy transitada y desde arriba parecía un hormiguero.


Pau: _era verdad que los autos te vienen de todos lados al cruzar – dije alzando la voz para que me escuchara.


Lo sentí llegar junto a mí y abrazarme por detrás dejando su pera en mi hombro.


PP: _te dije que tenías que tener cuidado y me hiciste una superada – dijo casi en mi oído, rozando con sus labios mi cuello al hablar.

Me di vuelta para mirarlo a los ojos y con mi mejor cara de gato de shrek me sinceré.


Pau: _me perdonás? Te contesté mal y ni sé por qué… - dije alzando mis cejas y poniendo trompita mientras pedía piedad con toda mi cara.


Pedro agarro las manijas de mi cartera que a todo esto seguía colgando de mi hombro sin que yo me diera cuenta y mientras las deslizaba…


PP: _permiso, puedo?– dijo y terminó de sacarla – no creo que necesites la cartera acá adentro y hay que ver si te vuelvo a dejar ir…


Tiró la cartera torpemente sobre el sillón pero con el rebote finalmente cayó al piso…


PP: _ups! – y puso carita de haberse mandado una – tenías algo que se rompa?


Y yo estallé en risas mientras él se apuraba a abrazarme más fuerte y llenar mi cuello de besos.


PP:_qué lindo que es tenerte acá y más si te reís así. – y se alejó apenas para verme a los ojos.


Pau: _vos sos lindo – dije mientras despeinaba un poco su pelo – y amo que siempre me hagas reír.


PP: _mmm sería algo así como tu payasito? 


Pau: _no. Los payasos son medio tristes y vos me llenas de alegría – lo vi sonreír feliz – vendrías a ser mi alegrador.


PP: _entonces es mutuo, porque vos me alegrás a mi – dijo mientras dejaba un beso en la punta de mi nariz. 


Un escalofrío recorrió mi cuerpo y me acurruqué más en sus brazos.


PP: _entremos que no quiero que te enfermes. Es una esquina muy ventosa y el aire del balcón está buenísimo pero cuando está así de fresco es peligroso.


Me llenaba de amor que se preocupara tanto por cuidarme, siempre estaba pendiente de mí. En Ideas, en el canal o cuando estábamos en grupo… Pedro siempre estaba atento y pendiente de los detalles.


PP: _qué querés tomar? – dijo mientras cerraba las ventanas.


Pau: _nada – dije sentándome en el sillón y levantando la cartera del piso – la verdad es que vengo de tomar 3 pavas de mate con mi primo , no me entra más liquido en el cuerpo, gracias! 


Pedro puso algo de música desde la compu  y se fue hacia la cocina.


PP: _me voy a preparar un fernet, segura que no querés nada? 
 

Pau: _segura, si me da ganas te robo del tuyo.


El tema que estaba sonando empezó a escucharse como tildado y Pedro me pidió que lo pasara y que si quería pusiera otra cosa. 


Revisé rápidamente la lista de música que estaba programada y apreté cualquiera al azar, había mucha que no conocía o al menos no por los nombres. 


PP: _te gusta Pedro Guerra? – me dijo algo sorprendido saliendo de la cocina.


Pau: _no se… no lo conozco… apreté cualquiera.


Y Pedro rió con ganas.


PP: _ le gustaba mucho a mi mamá – dijo sonriendo.


Ambos nos quedamos en silencio un ratito escuchando la suave melodía y una voz dulce que le cantaba a un amor…


PP: _mirá, te voy a mostrar algo pero no se lo podés contar a nadie – me dijo algo misterioso Pedro .


Se acercó hasta la compu, y buscó entre sus archivos hasta que lo encontró y le dio clic.


PP: _vale reírse pero no burlarse – me dijo en tono amenazante.


Amplió la imagen de un video para que se viera grande en el monitor y yo me acomodé en el sillón expectante por descifrar de qué se trataba.


De golpe apareció una especie de sketch en el que Pepe era el protagonista y participaban amigos y familia. Estaba todo armado por él, de forma casera pero muy divertida. Verlo así al natural, desinhibido, descontracturado y sin miedo al ridículo me enamoró aún más.


Pedro era diferente a todos los chicos con los que había salido. Me tomaba siempre por sorpresa y lo que más me atraía era su capacidad de entrega. No tenía miedo a quedar expuesto y eso yo lo valoraba mucho más de lo que él pudiera darse cuenta. Era justamente eso, lo que me daba seguridad. Verlo real. Sentirlo sincero, transparente.


Hablamos por un largo rato de cualquier cosa, intercalamos con algunos otros videos que se relacionaban a anécdotas y siempre con música de fondo. Pedro estaba más verborrágico que de costumbre y eso me causaba ternura. 


Se habían invertido los roles y el nervioso era él. Me daba cuenta que se mantenía todo el tiempo ocupado y que no sabía cómo acercarse.


Con cada anécdota, cada video y cada canción yo estaba más y más segura de que quería que Pedro entrara a mi vida y ocupara un lugar importante. Esa espontaneidad tan despojada de intereses era lo único que yo necesitaba en una relación. Si hasta hoy no estaba del todo convencida, haber venido a su casa, conocer más de él, de su familia, de su vida… me había dado la seguridad y la tranquilidad que yo necesitaba para dar ese paso y permitirle a él llegar.


Mientras Pedro me hablaba y me contaba cosas, yo me perdía en sus ojos, en sus gestos y mi cabeza volaba imaginando situaciones junto a él. Situaciones que quería permitirme vivir con él.


De golpe se paró y fue hasta la cocina al mismo tiempo que volvía a preguntarme si quería algo. Y claro que quería pero lo que quería no estaba en la heladera. Me había llegado la hora, el deseo y la curiosidad de estar con él. Todos mis sentidos y yo, necesitábamos dar ese paso.


Me paré sin saber muy bien para qué. Estaba claro que Pedro no iba a avanzar hasta que yo no le diera señales de algo. 


Lo vi venir con el vaso de fernet en su mano y sin pedirle permiso se lo robé y le dí un trago. Él se detuvo frente a mí y mientras se lo devolvía le robé un beso. 


Pau: _perdón, me tenté – le dije aún muy cerca de su boca.


Pedro reaccionó dándome un beso más intenso mientras con su brazo libre recorría mi espalda con suaves caricias que comenzaban a alterar mis hormonas. 


PP: _ahora el tentado soy yo – me dijo con una voz ronca y sensual muy cerca de mi oído. 


Pau: _te molesta si me descalzo? – dije jugando un poco a la inocente, sabiendo que el juego ya había comenzado y que sólo era cuestión de jugar un rato…


PP: _claro que no, dijo apretando mi cintura y dejando húmedos besos en mi cuello – me encanta que te pongas cómoda.


Y lo miré con picardía mientras me sentaba en el sillón para sacar mis botas.


Pedro me miraba con una media sonrisa y estudiándome divertido. Pude notar que todavía no estaba seguro de descifrar mis intenciones y decidí dar otro paso.


Pau: _vi que tenías algunas películas, podríamos ver alguna, no? – dije con el tono más inocente que me salió, pero con la mirada más sensual que tenía.


Vi que Pedro sonreía y humedecía con su lengua sus labios algo nervioso mientras tomaba un sorbo de fernet. 


PP: _Ahí te las traigo y elegís la que quieras – dijo dejando el vaso en la mesita y caminando hacia una repisa.


Pau: _elegila vos, yo paso al baño, puedo?


PP: _Claro, por acá – y me hizo señas para que pasara por delante de él, me acompaño hasta la puerta del baño, encendió la luz y antes de cerrar la puerta me dijo – tenemos que verla desde la cama porque ahí tengo la tele.


Pau: _bueno – dije sin inmutarme mientras me aseguraba de cerrar la puerta antes de que Pedro pudiera notar el rubor en mis mejillas.

Todo estaba saliendo perfecto. Creo que por fin nos estábamos comprendiendo.




Paula entró al baño y yo quedé apoyado en el marco de la puerta de la habitación estático. 


Si estaba entendiendo bien, Pau me estaba dando señales que me habilitaban a avanzar y eso me producía tantos nervios que no me dejaban pensar.


Fui hasta le living a buscar una película, y obviamente de todas las que tenía seleccioné 3 que me parecieron indicadas para el momento.


Volví al cuarto, conecté el DVD, apagué las luces y encendí la tele. Calmate Pepe. Serenate. Todo está saliendo mejor de lo que esperabas, me dije para mí mismo.


Encendí la luz de un velador, me quité las zapatillas y puse en punta la película.


Acomodé las almohadas y traje algunos almohadones del living para que estuviéramos más cómodos.


Nunca en la vida había sentido tantos nervios por dar este paso con alguien. Paula me movilizaba al extremo. Me sentía un púber a punto de debutar. 


Con ella me pasaban tantas cosas que lo sexual directamente pasaba a otro plano, a lo supremo… todo estaba rodeado de mística, ella transformaba todo en mi mundo y todo con ella, resultaba nuevo y único.


Agradecí cada segundo que se demoró en salir del baño, porque me permitieron volver mi respiración y palpitaciones a un ritmo menos alocado, más normal.


Cuando sentí que abría la puerta, me hice el entretenido con el control remoto, jugando con el menú del DVD, para no tener que mirarla.


Por el rabo del ojo la vi detenida en el marco de la puerta de la habitación observando el escenario, sin decidirse a avanzar.

PP: _viste Amelie? – pregunté al pasar como quien no quiere la cosa y asegurándome de no cruzar mi mirada con la de ella para que no viera lo nervioso que estaba.


Pau: _creo que sí, pero hace mil años. Tenía ganas de verla de nuevo. 


PP: _Sino traje otras – dije señalando las cajas que había dejado sobre la cama.


Pau: _No, dale. Veamos Amelie, me dieron ganas. – dijo decidida.


PP: _tengo chocolates – dije recordando de golpe mientras que me paraba y buscaba una bolsita que no debía estar muy lejos.


Pau: _mejor imposible – y la vi sonreír de esa forma que lograba iluminar todo lo que estuviera alrededor.


Le alcancé la bolsa con los chocolates y ella revisó el contenido.


Pau: _ah pero esto es hacer trampa. No pensabas dármela? – preguntó en tono canchero.


PP: _era más divertido si venías a buscarla – repliqué – yo le dije a tus fans que no me dieran nada para vos, que soy muy despistado, pero ellas me dijeron que estaban seguras que te iba a llegar igual o que me iban a hacer acordar. – dije divertido – son un poco barrabravas las chicas. 


Y ambos reímos con ganas.


PP: _no te quejes, finalmente te llegaron. Y juro que no me comí ninguno.


Pau mordió su labio inferior divertida y se acomodó sobre el respaldo indicándome que ya era momento de ver la peli.


Me acomodé al lado suyo pasando mi brazo sobre su hombro para recostarla sobre mi torso y comencé a acariciar su pelo mientras arrancaba la película.


Pau: _esperá – declaró mientras se sentaba en la cama y se llevaba las manos a la cabeza – me encanta que me hagas mimos pero esto incomoda – y se sacó algo que supongo que serían extensiones dejándolas en la mesa de luz.


Yo la miraba entre confundido y divertido. Me encantaba verla despojarse de los extras. No podía ser más hermosa. Y esa cuota de confianza, de naturalidad entre los dos, incrementaba mi deseo de demostrarle lo mucho que me encantaba y lo loco que me tenía.


Pau: _las mujeres hacemos demasiadas cosas para estar hermosas – dijo mientras se quitaba ahora las pestañas postizas y seguía por sus aros – ya está ahora si soy yo.


Me dio tanta ternura que decidí provocarla un poco.


PP: _bueno, se ve que ya son las doce y se rompió el hechizo… segura que te sacaste todo?


La vi achinar sus ojos y una gran O se dibujó en su boca en absoluta señal de desaprobación a mi comentario, lo cual hizo que largara una carcajada y la abrazara fuerte contra mí.


PP: _ ni creas que sacándote eso vas a espantarme. No necesitas ponerte nada para estar hermosa, vos sos hermosa – dije muy en serio buscando su mirada.


Paula sonrió complacida por lo que escuchaba y otra vez el mundo se me iluminó. Me sentí hipnotizado por sus labios, tanto que sin darme cuenta, comencé a besarla como si fuera la primera vez. 


Ella se acomodó en mis brazos y se acopló a ese beso a la perfección. Nuestras bocas se entendían mucho más así que con palabras. 


Nos besamos en cámara lenta. Descubriéndonos. Saboreándonos. Nuestras lenguas comenzaron tímidas a investigar, a sentir, a provocar, y finalmente nos entregamos al desenfreno y a la locura.

Nos besamos como si de eso dependiera nuestra vida. Nos besamos como nunca nos habíamos besado. Entregándonos por completo, regalándonos, disfrutándonos.


Nos separamos apenas para tomar aire y mirarnos a los ojos. Nuestras miradas no podían estar más encendidas de amor y de deseo.


PP: _creo que no vamos a mirar ninguna película.


Paula largó una carcajada. Amaba esa espontaneidad en ella. 


Pau: _creo que tenés razón – dijo con tono pícaro – podemos ir apagando la tele, no? – preguntó en tono sensual.


PP: _vos no viniste a ver ninguna película – dije divertido y con confianza.

Pau: _todavía no sabés a que vine? – me preguntó provocativa.


Clavé mi mirada en sus ojos y sentí de golpe que todo mi universo era ella. Me hundí en su cuello llenándola de suaves besos.


Estaba decidido a recorrer uno a uno cada centímetro de su ser. 
Necesitaba recorrerla y descubrirla entera, sin tiempos. Amarla como jamás había amado a nadie.




Pedro me besaba de un modo que nadie nunca me había besado. 

Me besaba con el corazón, me transmitía amor aún en medio de la pasión.


El contacto con su boca y su respiración erizaban todo mi ser, haciéndome estremecer de placer como jamás me había pasado.


Sus manos me recorrían despacio, suaves, dulces, deteniéndose en los lugares donde mi piel estaba expuesta, buscando el roce.
Comencé yo también a acariciarlo, a sentirlo a adueñarme de su cuerpo.



Desprendí uno a uno cada botón de su camisa, sin prisa. Y mientras bajaba iba dejando suaves besos húmedos en su pecho, sabiendo que esto lo estaba volviendo loco.


Me tomó por la nuca y volvió a adueñarse de mi boca profundizando en un beso que parecía no tener final.


Se arrodilló frente a mí y me invitó a hacer lo mismo. Se separó apenas para mirarme a los ojos como queriendo asegurarse de que esto realmente estuviera sucediendo, lo cual me llenó de amor.


Me abrazó con ambos brazos y hundió se cara en mi cuello pegando su boca a mi oído.


PP: _soy enteramente tuyo Pau. Me volvés loco. Muy loco.


Comencé a desvestirlo, habilitándolo para que él hiciera lo mismo conmigo.


Entre prenda y prenda nos besábamos y sonreíamos como embriagados de amor, de pasión, de deseo.


Hicimos el amor desesperadamente. Necesitábamos unirnos y sentirnos uno de una vez.  Tantos besos y tanta pasión nos habían llevado al extremo y ninguno aguantaba más el deseo de poseer al otro.


Cuando todo acabó, Pedro quedó recostado sobre mí.

Sentir el peso de su cuerpo sobre el mío me llenaba de paz, equilibraba todas mis emociones. 


PP: _no te rías por lo que te voy a decir, pero nunca nadie me hizo sentir así. Sos única Pau. – me dijo mientras besaba mi pecho y se aferraba más a mí.


Pau: _me crees si te digo que me pasó lo mismo? – dije algo tímida – sabes? – Pregunté mientras levantaba su cara para que pudiera verme a los ojos – me hiciste olvidar de todo Pedro, sentí como si fuera mi primera vez.


Vi como a Pedro se le iluminaba la cara y una sonrisa se dibujaba en su boca desbordando de satisfacción.


PP: _Nuestra última primera vez – aseguró él – porque no pienso dejarte ir nunca más.


y una noche Luna volvió. Gracias infinitas por el aguante... y por no putearme en mis reiteradas ausencias... Sepan que si por mí fuera escribiría a diario, pero no me da el tiempo y no es fácil encontrar el momento.
Espero que lo disfruten! 
Quienes quieran recibir los Epis en su Tw, por favor le avisan a la genia de @LoveeforPyP que se los pasarà cada vez que suba uno.
A mi me encuentran en @Epiinspirados, aunque ultimamente no entro demasiado a Tw.

Besos a todos y gracias infinitas por la onda, y por leer ;)
hasta el próximo Epi!

Luna 

PD: SU COMENTARIO NO MOLESTA, AL CONTRARIO, SE AGRADECE! ;) 

domingo, 24 de febrero de 2013

Positivo - (o la 4ta es la vencida)




Nochebuena. Cena entre amigos. Un festejo tranqui para arrancar una temporada alocada.

Nos juntamos todos los del elenco y la producción para celebrar navidad.


No ofrecimos hacerlo en casa, porque yo no me sentía bien y no tenía voluntad para encargarme (aunque fuera algo sencillo) de ser anfitriona.



Pedro no se había mostrado muy feliz al respecto pero respetó mi decisión. A él le fascina ser anfitrión y tener la casa llena de gente siempre… a mí también, pero en estos días me sentía agotada y en lo único que pensaba era en recuperarme para arrancar la temporada con todas las pilas.



Desde que había llegado a Carlos Paz, me encontraba dividida entre dos sensaciones opuestas. Estaba feliz, por el comienzo de una nueva temporada de teatro que auguraba ser exitosa, y al mismo tiempo me sentía invadida por un sentimiento de malestar, ansiedad y preocupación, que no me dejaban terminar de disfrutar.



Pedro se daba cuenta que algo me pasaba y trataba de ponerle onda y contagiarme de entusiasmo, pero no era falta de motivación, era algo físico.



Yo se lo adjudicaba al ritmo de vida que habíamos tenido en las últimas semanas donde no paramos un minuto y corrimos a lo bestia para llegar con todo, aun estando ambos lesionados.


Desde ahí que sentía que tenía algo que no podía describir.

Todo lo que comía me caía mal, me traía acidez o directamente me cerraba el estómago.

Estaba agotada físicamente y necesitaba dormir mil horas de siesta para soportar llegar a la noche.

Por la mañana me despertaba sola, súper temprano y con un humor de perros por no poder seguir durmiendo.

Sufría el calor como nunca en mi vida, tenía la presión en el subsuelo y una retención de líquidos que me hacía parecer un sapo.

No soportaba más la bota, la hinchazón más el calor me estaban volviendo loca.



Si no me hubiera hecho los 3 test de embarazo que me realicé antes de viajar, debido el eterno atraso que estaba teniendo, juraría que estaba embarazada o al menos que todo lo que me pasaba podían ser síntomas de eso.



2 Evatest y 1 análisis de sangre. Todos negativos.



No tenía noticias de mi período desde el 24 de octubre, fecha en que debió venirme y desde ese día comencé a comerme la cabeza…



Me estaría pasando algo malo? Si tanto atraso no correspondía a un embarazo, era lógico pensar que algo no estaba bien.



Todos me decían que me relejara, que era el stress, que ya me iba a volver a venir, que no estuviera pendiente, que me olvidara… todo muy lindo pero poco factible.

Qué mujer a la que no le viene por 2 meses se lo toma relajadamente y menos si siente su cuerpo extraño y sin energía?



Trataba de no manifestar demasiado todo lo que pasaba por mi cabeza en esos días porque Pepe me daba a entender que ya estaba obsesionada con el tema. Y admito que sí, que estaba pendiente, pero el problema es que aunque hiciera esfuerzos por olvidarme, el malestar siempre volvía a manifestarse y hacerse presente.



Opté por guardarme casi todo lo que se me cruzaba por el pensamiento. Nunca había sido de las que están pendientes de las enfermedades y no pensaba volverme hipocondríaca ahora.



Tenía decidido que si para año nuevo, todo seguía igual, el primer lunes que tuviera libre, me iba a ir a Bs. As con alguna excusa, para hacerme todos los estudios y ver algún profesional. Iba a consultar con mi ginecólogo y con mi tío para ver qué me recomendaban, pero sin decirle nada a Pedro para que no me tomara por exagerada.



Habíamos terminado de cenar y de darnos unos regalitos. La noche estaba calurosa y el champagne del brindis enseguida me hizo sentir mal. Me abstraje un poco de la reunión y me quedé a un costado, tomando aire y esperando que se me pasara.



Marce se dio cuenta y se acercó para ver qué tenía. No quise preocuparla ni aguar la reunión, por lo que sólo me excusé diciendo que me dolía el pie por el calor y que estaba algo ansiosa por el estreno del día siguiente. Ella me aceptó las excusas pero pude leer en su mirada que no terminaba de creerme.



Marce: _cualquier cosa que necesites, sabes que contás conmigo Pau.



Y le agradecí con un sincero abrazo, porque sí, porque estaba sensible y cada demostración de afecto y preocupación me desarmaba.



Por suerte la reunión no terminó muy tarde. Todos coincidíamos en que teníamos que descansar para el estreno y lo mejor era intentar no trasnochar demasiado.



Llegué a casa con el estómago revuelto una vez más. Otra noche que recurría a la hepatalgina para ayudarme a quitar esa sensación de asco que sentía.



Estaba agotada y necesitaba la cama. Me saqué rápidamente el maquillaje y pasé por alto la rutina de las cremas.



PP: _gorda estás bien? Estás pálida.

Pau: _creo que no me cayó bien el champagne.

PP: _pero si solo brindaste amor, después me diste la copa a mí.



Levanté los hombros y moví las cejas porque de verdad no tenía ni respuesta ni explicación y tampoco quería extender la charla.



PP: _debe ser por el estreno amor, vení, vamos a acostarnos que te hago unos mimitos en la panza a ver si se pasa. Y dejá de comerte la cabeza que te conozco… vas a ver que después de mañana, vas a sentirte aliviada.



Y ojala tuviera razón y todo fuera un mambo mío… un ataque de ansiedad.



Esa noche milagrosamente descanse bien. No me desperté ni siquiera para ir al baño como lo venía haciendo todas las noches anteriores y si no fuera por el pajarito inoportuno que daba golpes con su pico en nuestra ventana, no hubiera abierto los ojos hasta el mediodía.



Aproveché para llamar a mamá por su cumpleaños y después me dispuse a desayunar y hacer todo con tranquilidad.

A ver si de esa manera lograba bajar un cambio y llegar con todas las pilas a la noche.



Entre a Tw para saludar amigos, y responder saludos y cuando comenté lo del pajarito, algunas de las chicas me respondieron que cuando un benteveo golpeaba la ventana, anunciaba la llegada de un bebé.



No les creí, pero me lo dijeron con tanta seguridad que lo busqué en Google y lo encontré.



Será que el pajarito sabe algo que yo no sé? Basta Paula, terminala. La última prueba me la había hecho hace menos de un mes, cuántos test más necesitaba para aceptar que no era embarazo?



La idea no paraba de darme vueltas en la cabeza. Por más que supiera que no estaba embarazada, no podía detener la imaginación… un bebito de Pepe y mío… una personita creada del fruto de nuestro amor, de ese amor tan puro, tan nuestro, tan mágico que tenemos. 


Yo sabía que no lo estábamos buscando y aunque ambos moríamos de ganas de ser papás, todavía no era el momento… o sí, en realidad estábamos en nuestro mejor momento y no nos preocupábamos demasiado en impedir que un bebé llegara… pero teníamos tantos planes laborales que nuestras ganas siempre quedaban postergadas.



Además yo quería primero casarme, preparar nuestro nido, tener nuestro espacio propio y ahí sí, buscar agrandar la familia.

Pero de tan solo imaginar un bebito en mi panza, me olvidaba de todas las excusas y razones para postergarlo y me dejaba soñar. Y si fuera realidad?



Pepe se levantó temprano, cosa que me llamó la atención.



PP: _ Buen día hermosa, como te sentís? Por qué te levantaste tan temprano?

Pau: _Buen día gordo – le dije mientras él me tomaba del cuello para besarme – que milagro vos levantado a esta hora… no son ni siquiera las 11.

PP:_ es que me despertó un ruido en la ventana y te vi a vos que te levantabas… pensé que ibas al baño y volvías a la cama, y como no volviste, ya no me pude dormir. Te sentís bien?

Pau: _si mi amor, estoy bien – dije muerta de ternura – quería aprovechar la mañana. Llamé a mamá por su cumpleaños y respondí mil saludos. Chateé con tus hermanas. Todos te mandan besos y Feliz Navidad. Dicen que los llames para arreglar lo de año nuevo.

PP: _ Haceme acordar cuando se me vaya esta voz de dormido que llame a mi suegrita amor, no quiero quedar mal – dijo mientras se refregaba la cabeza despeinando su pelo – desayunaste?

Pau: _Tomé un té recién. Ahora te preparo tu café – dije levantándome de la silla.

PP: _Gracias gorda, me gustan tus cafés – y me dio un pico – querés que prepare tostadas? Comiste algo?

Pau: _no, todavía no comí nada. Poneme dos porfi.



Preparamos todo en una bandeja y salimos los dos a desayunar a la mesa de afuera. El día estaba lindo y todavía no hacía demasiado calor. Se aguantaba un poco el sol.



Pau: _quiero sacarme este color verde que tengo, me siento más pálida que nunca… jamás me costó tanto tomar sol, no aguanto el calor.



PP: _yo nunca me banqué el sol, si no fuera por la pileta o por los partidos de futbol, viviría en verano adentro con el aire prendido.



Pau: _Gordo, vos también sentiste el pajarito golpeando la ventana esta mañana?



PP: _era un pajarito? – dijo mientras se paraba para tocar el agua de la pileta – te vi que te levantaste a mirar la ventana pero en el momento no llegué a reaccionar, qué le pasaba?



Pau: _no sé, sólo daba golpes con su pico en el vidrio, muy loco! – dije levantándome de la silla y sacándome la remera para ir hacia la pileta – lo comenté en Twitter y algunas me dijeron que anunciaba la llegada de un bebé.



PP: _vos decís que era la cigüeña pidiendo pista? – dijo Pepe divertido agarrándome por la cintura y abrazándome por detrás – llegaste a verlo? Mirá que la cigüeña es bastante más grande que un pájaro – y se hundió en mi cuello para dejarme varios besos.



Pau: _no seas tarado gordo, te hablo en serio. Lo peor es que lo busqué en Google y decía lo mismo. Que cuando un pájaro, en realidad un benteveo, golpea la ventana, es señal de un bebe en camino. Igual no reconozco al benteveo, así que nada… solo te lo comentaba.



Pedro me miró lleno de amor y una media sonrisa se le escapó.



PP: _Vamos al agua? – me dijo mientras me obligaba a acercarme más a la pileta, llevándome abrazada por la espalda.



Pau: _no puedo amor, tengo la bota – dije haciendo puchero, porque ya no la aguantaba más y el calor era infernal.



PP: _la sacamos y yo te llevo a upa, no apoyas el pie para nada. Dale, estás muerta de calor, te va a venir bien refrescarte.



Me senté en una de las reposeras, y Pedro sacó mi bota. Antes de que pudiéramos llegar al borde teníamos a Moro y Renata saltando alrededor intentando sumarse a la diversión.



Ni bien tocamos el agua, Moro se tiró y nadó hacia nosotros…

Renata pobre observaba desde afuera, todavía no tenía confianza para sumergirse. El agua no parecía fascinarle.

La pileta estaba divina. El contacto con el agua fresca me reanimó y me sentí mejor, más liviana, mas despierta… revitalizada.



Me quedé sentada en los escalones con la mitad del cuerpo sumergido y de a ratos haciendo la plancha, mientras veía a Pepe jugar con Moro.



Al rato ya nos encontrábamos secándonos al sol en las reposeras.



PP: _gorda, hoy nada de nervios y de ansiedad… almorcemos temprano y sale siesta. Te parece bien? Así llegamos fresquitos al estreno.



Pau: _me parece perfecto! Por suerte no hace falta ni siquiera que cocinemos… ayer Marce nos preparó Dogi bag, así que tenemos un poco de todo lo que sobró de la cena.



PP: _ excelente.



Nos secamos al sol, y al rato ninguno de los dos aguantó mas el calor y volvimos adentro. Pedro a hablar por teléfono y saludar a su gente, yo a tirarme un ratito. Otra vez el sueño me invadía.



Almorzamos temprano, dormimos una buena siesta, nos duchamos y salimos para el teatro.



El estreno fue una locura. La cantidad de gente que nos esperaba a la entrada, fue casi tanta como la que esperaba a la salida de la segunda función.

Lo vivimos como una fiesta. Y al parecer la gente también, porque no se iban más de la sala. Realmente fue súper emocionante. Ambas funciones a sala llena y con una energía que nos desbordaba.



Terminé llorando en mi camarín de la emoción. Silvina me miraba y se reía pero al mismo tiempo me abrazaba.



Sil: _estás muy sensible Pocha, me vas a terminar contagiando a mi.



Pau: _callate yegua, que vos no lloras por nada! Jajaja, no te burles de mí. No sé porque estoy tan boluda.

Sil: _no me burlo, de verdad me matas de ternura.



Nos cambiamos todos y salimos a cenar y a celebrar el gran estreno que habíamos tenido. Los chicos estaban eufóricos. No paraban de bromear y molestarse, tal como siempre, pero más infantiles y juguetones que nunca. Así les pagaba la felicidad a ellos.



Volvimos tardísimo a casa y otra vez me acosté con esa sensación de asco y de rechazo.

El bodysplash de Victoria Secret que usaba todas las noches para acostarme, de golpe ya no podía olerlo.



Me acosté pensando en que quizás estaba empachada… pero de qué? Si hacía días que estaba comiendo poco justamente porque todo terminaba dándome asco. Mañana le pediría a Naza que me curara el empacho como ella sabía… ya no aguantaba esa sensación de pesadez y de hinchazón.

Cerca de las 9 comencé a escuchar otra vez el ruido en la ventana, pero estaba tan agotada, que le hice poco caso y seguí durmiendo hasta que el despertador nos recordó que debíamos prepararnos para un móvil de Este es el Show, al que iríamos todos los del elenco.



Con Pedro nos duchamos y salimos rápidamente sin desayunar para el Resort donde se haría la nota. Cuando llegamos ya estaban todo, menos Tito y Marce que llegaron a los pocos minutos.

Sil y Lourdes habían llevado sus perros, que ya eran como hermanos de Moro y Renata.

Los perros fueron los primeros en disfrutar de las piletas, menos la Tiqui que se quedaba estudiando la situación desde el borde, temerosa de esa sustancia que no la convencía del todo.



Mi bota me impedía desplazarme con comodidad, así que traté de guardarme a la sombra. El sol estaba fuertísimo, y yo estaba sufriendo el calor al punto de sofocarme. Me bajó un poco la presión, por lo que entre Pedro y Freddy, se encargaron de refrescarme mojándome y colocándome hielo en el pie, para sacar un poco la bota e intentar que no me diera más calor.



El móvil duró horas, y yo las soporté estoicamente, aunque me sentía insolada, afiebrada, hinchada y con muy baja presión.



Aprovechamos el momento para almorzar unas ensaladas y yo me pedí un helado para combatir el calor.

Mientras esperábamos que nos dieran aire en el móvil, todos se tiraban al agua, y si no fuera por mi pie quebrado, ahí estaría yo también y seguramente no saldría de la pileta hasta la noche.



Volvimos a casa con tiempo suficiente para una mini siesta, ducharnos y salir nuevamente para el teatro.



Cuando llegué a mi camarín, un enorme ramo de flores me esperaba con una tarjetita de felicitaciones por el éxito del estreno. El ramo lo había mandado Naza, lo cual me recordó que la extrañaba y que tenía ganas de ir a visitarla pronto para ponernos al día.

La llamé y le agradecí las flores y quedé en visitarla mañana, después del almuerzo.



Las funciones salieron mucho mejor de lo esperado, ya que suelen decir que el segundo día en general la tensión afloja y eso baja la energía… pero el público nos daba tanto amor y nos llenaba de tanta buena vibra, que las funciones terminaron siendo una fiesta, igual que había ocurrido la noche anterior.



Estábamos todos tan cansados del móvil de la tarde y de las funciones, que por suerte no se armó el plan cena, y volvimos directo a casa a descansar. Ya habíamos cenado algo liviano entre función y función y sólo queríamos acostarnos… Pedro se sentía tan muerto y agotado como yo.

Quizás era real, que nos habíamos insolado un poco, o al menos tenido un golpe de calor.



Otra vez me despertó el pajarito en la ventana. Me levanté, fui al baño. Abrí las ventanas para tratar de espantarlo y cerré bien las cortinas para intentar volver a dormir.



Pedro se dio vuelta, dijo algo entre sueños sobre el pajarito que no llegué a entender, y se volvió a acomodar para seguir durmiendo.



Mientras esperaba que el sueño volviera, otra vez me detuve a pensar en lo que habían dicho las chicas sobre el significado del pájaro.

Más tarde buscaría la imagen del benteveo para saber si era esa clase de bicho, o era uno cualquiera que simplemente se veía reflejado en el vidrio…



Volví a despertarme al mediodía. Por fin había logrado descansar bien.  Las dos funciones más el largo móvil de ayer me habían dejado realmente sin nada de fuerzas.



Me levanté a preparar el desayuno y constaté que estaba nublado. No nos venía nada mal, después de habernos insolado ayer. Al cebar el primer mate, se me revolvió el estómago y tuve que salir corriendo al baño de las arcadas que tenía.



En el camino, sin querer me llevé por delante a Renata que dormía relajadamente pegada a mis pies, como suele hacerlo siempre… y encima con la bota, lo que hizo que largara unos gritos como si la hubiera matado.



Escuché que Pedro me preguntaba desde la habitación que pasaba… si estaba todo bien… pero en ese momento no podía responder porque me encontraba devolviendo.



Salí del baño y Pedro venía caminando buscándome.



PP: _que pasó gorda, estás bien? – tenía cara de preocupado aunque disimulaba.

Pau: _si, no sé… de golpe quise tomar mate y me agarraron arcadas. Tuve que salir corriendo al baño y sin querer me la llevé puesta a la chancha.

PP: _otra vez mal de la panza gorda? Comiste algo?

Pau: _nada, cené anoche las pastas y después de eso nada mas. Pero siento como un fuego acá arriba… en la boca del estómago.

PP: _querés que llamemos un médico? O a tu tío para ver que recomienda? Hace días ya que estás así. Pensé que iba a pasarse con el estreno, pero me parece que es otra cosa gorda.

Pau: _pensaba pedirle a Naza que me cure el empacho, te acordás que el año pasado se lo curó a Euge y al Titi?, pero sí… no está demás llamar al Gordo.



Me dio un beso en la cabeza y me abrazó por la cintura. Me acompañó hasta una silla y fue a buscar el teléfono.



PP: _dale llamalo, vas a estar más tranquila. Sé que te pone nerviosa sentirte mal. Te veo la cara.



Pepe siempre sabía lo que yo necesitaba y cómo darme paz. Era increíble que me conociera tanto.

Tomé el celular que me estaba dando, y llamé a mi tío.

Después de saludarlo por navidad y contarle brevemente sobre el estreno comencé a contarle lo que me venía pasando en estos últimos días. Aproveché que Pedro se había ido al baño para hablar con libertad y contar todo con lujo de detalles.

Tío: _mirá Pau, por lo que me decís, yo volvería a descartar el embarazo.

Pau: _ pero Gordo me hice 3 test, parezco una maniática obsesiva ya.

Tío: _me dijiste que el último te lo hiciste para hacerte la resonancia y eso fue hace más o menos 20 días. Es muy probable que si estabas de poco tiempo, en el análisis de sangre todavía no saliera. Yo descartaría eso, para después sí investigar con unos análisis más en profundidad. Pero empecemos por algo que podés hacer vos así vamos adelantando.- hizo una pausa y continuó - la sensación que sentís en la boca del estómago es acidez. Y es lógico que lo sientas, más en ayuno. Hay unos caramelos que podés chupar para eso, y te van a ayudar. - tomé nota del nombre que me decía - y con respecto a los estudios, los vamos a organizar para el próximo lunes. Dejalo en mis manos. Vamos a hacerte una eco de estómago para descartar cualquier obstrucción y ver por qué la inflamación. Vas a poder viajar?

Pau: _si obvio. Ya no me banco estar así. Además me preocupa. Vos sabes que yo no soy de sentirme mal, y menos por mucho tiempo y esto ya se está haciendo largo - dije resuelta - pero por favor no le digas a nadie. No quiero preocuparlos. Voy a buscar alguna excusa para viajar y después con todos los estudios vemos. Debe ser una pavada.

Tío: _arranquemos por lo que te dije. Te compras estos caramelos para la acidez y te haces un nuevo test, así por lo menos, eso lo dejamos de lado.



Me despedí del Gordo, prometiendo hacerle caso. Y no descarté pasar por lo de Naza para saludarlos y de paso, pedirle que me tire el cuerito.



Pepe volvió del baño y me preguntó qué me había dicho mi tío. Le comenté lo de las pastillas para la acidez, y evité volver a mencionar que me haría otro test de embarazo.



Al rato me sentí mejor y como se acercaba la hora del almuerzo y no tenía ninguna intención de cocinar, le propuse una mano de chin chon a Pepe para que el que perdiera, fuera el mulo del otro. Como siempre, Pepe se sumó divertido y como siempre en el chin chon… le terminé ganando. Por muy poco, pero ganando al fin.



Pepe se puso a cocinar. Patitas con puré chef. Su menú de cabecera. Comimos afuera aprovechando que corría lindo aire fresco y después se levantó a lavar todo lo que habíamos ensuciado.

Mulo es mulo, service completo.

Ya que podía abusarme un poco de él, le pedí que me acercara hasta lo de Naza. Odiaba no poder manejar y depender de todos para cada cosa, pero realmente la extrañaba y quería ir a hablar con ella. Me llevé conmigo a Moro y la Tiqui, porque Titi estaba enamorado de ellos y era adorable verlos jugar juntos.



En lo de Naza estaban terminando de almorzar… otra casa en la que vivían con los horarios corridos como nosotros debido a las funciones de teatro y sus horarios de trasnoche.

Cuando terminaron de comer, Naza y yo nos fuimos para adentro, a charlar un rato a solas, ponernos al día, y de paso, curarme el empacho.



Naza: _Gorda si te sigo tirando, te voy a dejar marcada. Vos no estás empachada.

Pau: _No sabés lo mal que me siento del estómago Naza… no es todo el tiempo, viene y se va. Pero cuando viene, me agarra con todo. No puedo ver ni oler nada. Todo me revuelve o me da arcadas.

Naza: _perdóname que te lo diga así, pero vos estás embarazada.

Pau: _ojala fuera eso Naza, pero ya me hice 3 pruebas y todas me dieron negativo.

Naza: _cuando te hiciste el último?

Pau: _cuando estábamos por bailar la final… para hacerme la resonancia me hicieron un análisis de sangre y dio negativo también.

Naza: _Ah pero eso fue a principio de mes, ya pasaron varias semanas. Ojo que con Gonza a mi también me dio negativo el primero que me hice. Puede pasar.

Pau: _no sé, siento que estoy obsesionada con el tema. Tendré algo malo?

Naza: _nena no lo digas ni en joda. Vos querés que yo te pegue? No pienses boludeces querés! Sacate esas ideas tontas de la cabeza y pensá en positivo.

Pau: _te juro que lo intento todo el tiempo, pero después vuelvo a sentirme mal y el positivismo se me va al carajo… sabés lo que odio estar enferma. No me aguanto.

Naza: _yo que vos me hago otra prueba. Confiá en mí. Acordate que soy medio brujilda… y yo acá percibo un baby en camino – dijo tocándome la panza.



De tan sólo imaginarlo se me puso la piel de gallina y un escalofrío recorrió mi espalda… no aguantaba mucho más… iba a tener que hacerme otra prueba.



Después de un rato llame a Pepe para que nos buscara, habíamos quedado que esa tarde antes de ir al teatro, haríamos una nota y unas fotos para La Voz del Interior y no quería que se hiciera tarde.



Llegué al teatro sintiéndome mal. No quería decirle nada a Pepe ni a los chicos para no preocuparlos, pero apenas salí de escena en la primera función, tuve que correr al baño de las nauseas que sentía.

Gladys me vio lo mal que estaba y se acercó para preguntarme que tenía. Tuve que pedirle por favor que guardara mi secreto y que me hiciera el favor de ir hasta la farmacia a comprar las pastillas para la acidez y de paso un test de embarazo.



Cuando se lo dije quedó azorada, pero enseguida la tranquilicé…



Pau: _no te asustes, no creo estar embarazada pero me pidieron que lo descarte ya que me siento mal hace unos días.



Gladys asintió y sonrió cómplice. Prometió guardar el secreto, sobre todo para no preocupar a nadie y que las funciones siguieran con normalidad.



La noche terminó en una gran cena de todo el elenco y la producción. Cosa que el año pasado disfrutaba muchísimo, pero hoy me sentía muerta de cansancio.



El no dormir siesta me había matado.



Pedro que siempre es de estirar las sobre mesas, vio mi cara pálida y se apuró a volver a casa. Lo amé por eso.

Amo esos pequeños detalles en los que siento que me cuida, sin que yo tenga que explicarle nada.



En el auto camino a casa me preguntó si estaba bien.



PP: _estás demasiado callada amor, tanto que no sé si asustarme.



Y tenía razón.. la incertidumbre de no saber que mierda me pasaba, me estaba comiendo la cabeza. Millones de pensamientos se agolpaban al mismo tiempo y no todos eran felices.

Era verdad que estaba callada, pero porque tenía miedo que se me escape algo de todo lo que estaba pensando.



Pau: _no me pasa nada, estoy cansada gordo. Hoy no pude descansar a la tarde y evidentemente ya no estoy para estos trotes – dije tratando de minimizar la situación.



PP: _estás segura que es sólo eso? Hoy te noté insegura en las funciones. Te seguís sintiendo mal? Estabas como apurada para salir de escena.



Pau: _sigo con esa sensación de estómago revuelto gordo… Naza me tiró el cuerito pero me dijo que no estaba empachada.



PP: _bueno, mañana nos levantamos y vamos a la clínica o llamamos a un médico. Ya son varios días… quizás estás incubando algún virus. Como cuando te agarró gastroenteritis, te acordás?



Y la verdad es que la había pasado tan pero tan mal, que era imposible olvidarme.



Pau: _no por favor! Ni me lo recuerdes. No podría hacer las funciones estando así.



PP: _Bueno por eso, mañana hacemos que te revise un médico y descartamos cualquier pavada. Mejor prevenir, si? – me dijo tomando mi mano para acariciarla mientras con la otra manejaba el volante.



Llegamos a casa y mientras yo estaba en el bañó sacándome el maquillaje Pepe se acercó para ofrecerme un té, el cual agradecí y al mismo tiempo negué.



PP: _querés que te prepare las gotitas de Hepatalgina? Seguís con sensación de asco?



Y la verdad es que sentía mas asco que nunca, pero no quería tomar nada porque si llegaba a estar embarazada, era consciente que no debía tomar medicamentos sin consultar. Preferí decirle que no, sin dar demasiadas explicaciones.



Cuando salí del baño, Pedro me esperaba ya acostado.



PP: _venga mi gordita hermosa que la voy a llenar de mimos - ,me dijo con la voz mas tierna del mundo y poniendo trompita al hablar.



Pau: _nunca mejor dicho lo de gordita, amor… siento que voy a explotar. Vos viste lo hinchada que estoy?



PP: _gorda yo te veo igual, pero es obvio que si te sentís mal, te sientas pesada o hinchada.



Pau: _no es solo lo que me siento gordo… tengo muchísima retención de líquido, algunos anillos ya no me los puedo poner porque se me marcan los dedos y no los aguanto. Ni hablar de las sandalias. Estoy hecha un sapo.


PP: _ahhh pero el sapo mas hermoso! Además estás mintiendo… sapo debería ser yo, vos en todo caso rana – e hizo unas morisquetas que me hicieron sonreír a pesar de estar harta de sentirme así.



PP: _veni bebe, acomodate acá que yo me encargo de mimarte para que se vayan todos los dolores y los malestares.



Pedro me recostó sobre su pecho y acarició mi pelo mientras me llenaba de dulces y pequeños besos la cabeza y la frente.



PP: _apagá la cabecita amor. Descansá que mañana vamos a que te vean. Todo va a estar bien, vas a ver. Debe ser una boludes… alguna de esas pestes de verano.



Tardé poco y nada en dormirme. Sus brazos siempre me llenaban de paz y de seguridad. Estando ahí y así, nada malo podía pasarme.



Soñé mucho toda la noche. Soñé que una mujer muy luminosa me sonreía y me abrazaba. Soñé que era Ana, la mamá de Pedro, a quien no había conocido en persona pero tenía muy presente por las mil fotos que había visto suyas. Soñé que me bendecía besando mi frente y acariciando mi panza.



Me desperté con una sonrisa y sintiéndome distinta. Noté que tenía las manos de Pepe rodeando mi cintura y posadas sobre mi panza y mis manos estaban entrelazadas a las suyas. Las acaricié y Pedro se aferró más fuerte a mis dedos y a mi cintura, dejándome un beso en el hombro.

Estaba dormido y aun así era un tierno y un hermoso.

No pasaron ni 3 minutos que el pajarito vino como todos los días a golpear su pico en nuestra ventana.

Esta vez no me molesté en intentar callarlo ni espantarlo.



Con cuidado de no despertarlo me fui soltando de Pepe para ir al baño.



De camino agarré mi cartera. Era la hora de la verdad. Saqué el test que me había comprado Gladys anoche y me encerré en el baño. Aproveché mientras esperaba que la o las rayitas aparezcan a lavarme los dientes.

Algo en mí sabía cuál sería el resultado… sólo necesitaba confirmarlo.

No es que estuviera preparada, solo que durante la noche, sentía que algo había ocurrido llenándome de paz.



Agarré la prueba y antes de mirarla, cerré los ojos y me persigné, tal como hacía cada noche antes de salir a escena, o cada vez que me enfrentaba a algo grande e importante.



Cuando los abrí, vi exactamente el resultado que esperaba.

Tardé en reaccionar.

De golpe mi corazón latía a mil por segundo y sentía que no me cabía en el pecho.

Me agarró ansiedad, nervios, euforia… cómo se lo iba a decir a Pedro?

Había imaginado todo, menos la forma de comunicárselo.



No podía seguir en el baño… la cabeza mi iba a mil…



Cuando abrí la puerta me tomó por sorpresa ver a Pedro parado cerrando las cortinas… se ve que el pajarito lo había despertado también a él. No llegaba a ver su cara  porque la habitación estaba en penumbras.



Pau: _Pedro abrí las ventanas. – dije sin pensar siquiera lo que decía.



Pedro quedó inmóvil sin entender nada. Podía percibir su confusión aún sin verle los gestos.



Pau: _Abrí las ventanas Pedro, corre las cortinas, abrí, dale – dije impaciente para tener la luz que me faltaba para mirarlo a los ojos y darle la noticia.



PP: _que pasa Paula, por Dios, que pasa? - dijo entre confundido y asustado.



Y sin que pudiera guardarlo un segundo más se me escapó de los labios sin poder evitarlo…



Pau: _estoy embarazada. – y me quedé muda esperando su reacción.



Habrán sido segundos que parecieron minutos en los que ninguno habló ni se movió.



PP: _qué? – dijo con el poco poder de reacción propio de tremenda noticia – cómo?



Pau: _que estoy embarazada gordo, que viene un bebe en camino, que vamos a ser papás. – dije ya mas emocionada.



Sentía que mientras se lo decía a él, también lo iba internalizando yo. Esta vez era real, la prueba mostraba dos rayitas, el test daba positivo.



PP: _no entiendo Paula, es una joda?  - dijo confundido – me estás jodiendo. Hoy es el día de los inocentes. Es una joda – dijo resuelto y aseverando lo que decía.



Pau: _no gordo, nunca jodería con algo así. Me acabo de hacer un test, mirá – dije extendiéndole la prueba con las dos rayitas cada vez más marcadas.



PP: _no entiendo que es esto? – seguía entre confundido y desconfiado – cuando te lo hiciste?



Pau: _recién, anoche le pedí a Gladys que me lo comprara, necesitaba descartarlo otra vez.



PP: _pero como no me dijiste nada? – y su tono se iba ablandando – es verdad?



Y su expresión se estaba transformando de incertidumbre a sorpresa mezclada con nervios. Me mataba de ternura verlo así.



Pau: _es verdad amor. Ahí están las dos rayitas – dije tímida – vamos a ser papás.



Y aunque hasta hacía 2 segundos estaba entera, de golpe se me aflojaron las piernas y comencé a quebrarme.

Me acerqué a Pedro, necesitaba abrazarlo y que los dos termináramos de caer en la realidad.

Él me tomó por la cintura pero me sostenía la mirada como tratando de leer lo que pensaba, de confirmar lo que había dicho.



Mientras nos mirábamos a los ojos, las lágrimas brotaron y ya no necesitamos hablar.

Nos besamos colmados de amor y de ternura. Nos abrazamos aferrándonos al otro con fuerza, para estar pegados, sabiendo que no nos soltaríamos nunca más.



Nos separamos sólo para volver a mirarnos a los ojos y sonreír de felicidad.



PP: _gracias mi vida, gracias. Te amo tanto Pau, vos no sabes lo feliz que me haces.



Pau: _Soy feliz porque te amo con el alma Pepe, y aunque no pensé que fuera posible, hoy me siento inmensamente más feliz – dije sonriendo mientras le daba un beso y me apoderaba de sus labios.



PP: _de verdad vamos a ser papas? – me dijo mientras rodaban algunas lágrimas por su mejilla.



Pau: _de verdad mi amor – dije jugando con su pelo y acariciando su nuca – tengo un bebe adentro y es todo nuestro – dije mordiendo mi labio inferior como cada vez que estaba nerviosa.



Pedro me acarició la panza en un gesto de dulzura infinita que me puso la piel de gallina y me estremeció por completo.



PP: _Te amo, te amo, te amo, te amo Paula – dijo mientras me llenaba de besos.



Y yo me colgué de su cuello para fundirme en sus labios. 
Después de todo lo que habíamos soñado este momento, por fin ya éramos tres.



Mil gracias a todas por esperar pacientemente mi regreso. Acá les dejo el Epi más pedido por amplia mayoría.
Gracias por todos los mensajes lindos que me mandan y por extrañar esto que para mi es un hobby, y un placer.
Perdon por hacerlas esperar tanto... fue un mes complicado y de desconexión.

y para terminar... ojalá este mas o menos a la altura de vuestras expectativas. 
Hasta el próximo Epi!
Besos

Luna